LA PALABRA
En el Evangelio leemos: “…De pronto
se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas llegaban a cubrir la
barca, los discípulos aterrados despertaron a Jesús. Él, habiéndose despertado increpó al viento y
sobrevino una gran bonanza”
REFLEXIÓN
En ocasiones nos sentimos como los tripulantes de la barca, somos como
esos discípulos. Tenemos miedo, nos hundimos, los problemas nos golpean, la
vida parece que nos zarandea, las olas de la vida nos inundan, el agua nos
viene de todas partes, no sabemos a quién acudir, estamos perdidos y aturdidos.
Pero en ocasiones una luz, un faro nos guía, nos ilumina y conduce a buen
puerto. Eso es lo que hoy nos preguntamos, ¿Quién me acompaña en los momentos
difíciles? ¿Quién es ese faro que en mi
vida me alumbra, me guía?...
Puede que la pregunta tenga que ser otra ¿Me dejo acompañar? ¿Me dejo
ayudar y guiar cuando tengo problemas? Puede que en ocasiones no pida ayuda. “Yo solito me basto” puede ser una frase muy
recurrente. Pero ¿Puedo yo solo afrontar la Vida? ¿Puedo yo solo con todo?...
ORACIÓN
A veces me caigo y no es fácil
levantarse.
En ocasiones los problemas me pueden
y no se por donde salir.
Jesús. Me han dicho que tú escuchas a
la gente,
Escúchame a mi hoy, que te pido muy
poco.
Dame la mano, levántame, que yo solo
no me puedo levantar.
Mírame y dime que me acompañas, que tú
estarás a mi lado
Aunque yo, no me de cuenta.
Gracias Señor.
A.G.