Buenos días, Señor.

¡Buenos días, Señor,
buenos días!
Esta noche has cuidado de mí.
Yo quisiera que toda mi vida
fuera gloria y alabanza hacia ti.
¡Buenos días, Señor!
En tu nombre comienzo este día,
en tu nombre lo espero acabar.
Pensamientos, palabras
y acciones sean himno
a tu inmensa bondad.
Me regalas el tiempo, la gracia,
el trabajo, el descanso, la fe.
Y me dices: construye mi reino,
y no temas, ¡contigo estaré!

M. Azábal.